Hola, soy Hector.
¿Alguna vez has sentido esa presión en el pecho el domingo por la tarde? Esa sensación de que el fin de semana se acaba y vuelve a empezar la rueda: despertar, tráfico, trabajar para el sueño de otro, tráfico, llegar a casa cansado, dormir. Y repetir.
Tienes un trabajo «seguro». Paga las facturas. Te da para vivir. Y todos a tu alrededor te dicen que tienes suerte, que «es lo que hay».
Pero en el fondo, tú quieres algo más. Quieres Libertad.
Quieres ser dueño de tu tiempo. Quieres decidir si hoy trabajas desde casa, desde la montaña o si te tomas el día para ir al festival del colegio de tu hijo. Quieres que tus ingresos no tengan un techo puesto por un jefe.
Y justo ahí, empieza el conflicto.
Porque la «libertad» suena a «riesgo». Suena a dejar esa seguridad que, aunque te ahoga un poco, te permite dormir por las noches. Y si eres padre o madre, esta palabra pesa el doble. No puedes «simplemente arriesgarte».
Aquí está la trampa en la que caemos todos: creemos que tenemos que elegir entre Libertad o Seguridad.
Creemos que son dos caminos que se separan, y que si tomas uno, pierdes el otro. Esto es lo que nos mantiene paralizados durante años, soñando con un cambio que nunca llega, mientras vemos cómo pasa el tiempo.
Después de más de 8 años ayudando a personas a salir de esa rueda, te puedo decir algo con total confianza: es un falso dilema.
La verdadera libertad no es un salto al vacío. Es construir un puente.
Imagina que estás en la orilla de la «Seguridad» (tu empleo actual). En la otra orilla está la «Libertad». No tienes que saltar y arriesgarte a caer al río. Tienes que empezar a construir un puente, tabla por tabla, mientras sigues firmemente apoyado en la orilla de la seguridad.
- Ese puente se construye en tus horas libres.
- Se construye con una hora al día, en lugar de ver esa serie que ni te gusta.
- Se construye aprendiendo una nueva habilidad.
- Se construye teniendo una conversación valiente.
En mi caso, y en el de las personas a las que ayudo, ese puente se llama Network Marketing (NM). ¿Por qué? Porque es un modelo diseñado para que puedas construirlo sin dejar tu trabajo. Es un «Plan B» que no pone en riesgo tu «Plan A».
Tu trabajo actual paga tus facturas. Es tu base. Pero tu «Plan B» es el que construye tu futuro.
No se trata de dejar tu empleo mañana. Se trata de que, dentro de uno, dos o tres años, tu puente sea tan sólido que puedas cruzar a la otra orilla con total tranquilidad. Se trata de que tu empleo actual se convierta en una opción, no en tu única obligación.
No dejes que el miedo te paralice. No tienes que elegir. Solo tienes que empezar a construir.
¿Quieres que te muestre los planos de ese puente y cómo poner la primera tabla, sin riesgos?

