Dejé de Perseguir la Abundancia. Fue Entonces Cuando Empecé a Construirla.

Déjame confesarte algo.

Cuando empecé en el mundo del Network Marketing (NM) hace más de 8 años, mi objetivo era claro: quería dinero. Quería «abundancia». Quería esa famosa «libertad financiera» de la que todo el mundo hablaba.

Mi mentalidad era la de un cazador. Estaba obsesionado con el resultado. Miraba mis números todos los días. Me frustraba si no «cerraba» una venta o si alguien me decía que no. Estaba corriendo en una rueda de hámster, persiguiendo algo que siempre parecía estar un paso por delante.

¿Te suena de algo?

Estaba tan enfocado en conseguir la abundancia, que no me daba cuenta de que estaba haciendo todo al revés.

El punto de inflexión fue cuando entendí esto: La abundancia (el dinero, el éxito) no es algo que se persigue. Es algo que se atrae. Y solo puedes atraerlo convirtiéndote en la persona capaz de gestionarlo.

En resumen: la abundancia es la consecuencia directa de tu Crecimiento Personal.

Dejé de preguntarme: «¿Cómo puedo ganar más?» y empecé a preguntarme: «¿En quién me tengo que convertir para ganar más?».

El cambio fue radical.

  1. Dejé de «vender», empecé a «servir». Mi foco dejó de ser «cerrar» a una persona y pasó a ser «¿cómo puedo ayudar de verdad a esta persona?». Incluso si decidía no trabajar conmigo, yo buscaba aportarle valor.
  2. Dejé de temer el «no», empecé a amar el aprendizaje. Cada «no» dejó de ser un fracaso y se convirtió en una lección. ¿Qué pude hacer mejor? ¿Cómo puedo comunicar mi visión de forma más clara?
  3. Dejé de enfocarme en mi cheque, empecé a enfocarme en el de mi equipo. En el NM, tu éxito está literalmente ligado al éxito de los demás. Cuando entendí que mi trabajo era ayudar a otros a crecer, a tener sus primeras victorias, a superar sus miedos… mi propio éxito se disparó como consecuencia.

El universo no te da lo que quieres, te da lo que eres.

No puedes tener ingresos de 10.000 si mantienes una mentalidad de 1.000. No puedes liderar un equipo si no has aprendido primero a liderarte a ti mismo (tu disciplina, tus emociones, tus miedos).

El dinero no es más que un resultado. Si quieres cambiar el resultado, no te enfoques en él. Enfócate en la causa. La causa eres tú.

Invierte en tu mente. Lee libros. Escucha a mentores. Sé humilde para aprender. Sé valiente para aplicar. Sé generoso para enseñar.

Enfócate en tu crecimiento, en ser un 1% mejor cada día. Y te prometo que la abundancia dejará de huir de ti y empezará a perseguirte.

¿Estás listo para dejar de perseguir y empezar a construir? Hablemos de tu plan de crecimiento.